A grandes rasgos, lo que dije fue que estamos más obsesionados con los medios de comunicación en sí que en comunicarnos, que al final es lo importante. Y vaya que todavía me encuentro la razón.
Desde que Graham Bell inventó el teléfono, hemos tenido formas mucho más cercanas para comunicarnos. Gracias al teléfono, proliferaron sus pares móviles y la internet (El primero es un spin-off del teléfono, y el segundo en sus inicios ocupó las líneas telefónicas existentes), los dos puntales de la comunicación hoy día. Gracias al teléfono móvil tenemos las llamadas en cualquier parte del mundo y los mensajes de texto. Gracias a internet, la telefonía IP, el correo electrónico y el chat instantáneo (ya sea por MSN, GoogleTalk, Skype o Yahoo!Messenger) hoy son parte de nuestra vida diaria. Todas estas opciones tenemos cuando queremos comunicarnos con alguien. El problema no es cómo comunicarnos, sino mas bien, qué comunicar.
Cuando se trata de comunicarnos, no importa la via; importa lo que decimos, lo que transmitimos y lo que omitimos. Pero hoy no hay comunicación. Hoy hay lenguaje xat, emoticones y zumbidos.
Da miedo, corrijo, da TERROR ver como el lenguaje se ha dejado de lado cuando se trata de comunicarse. Proliferaron los LOL, IMHO, BTW y los monitos raros, parte de un infralenguaje de dudosa procedencia, pero de muchos adherentes. Los adolescentes usan referencias como 1313, o cambian las U por X arbitrariamente, además de acortar todas las frases y comerse las vocales. Todos esconden sus deseos y pensamientos detrás de palabras que no existen, y mensajes que no tienen sentido.
Es obvio que todo se trata de un tema práctico: Acortar los caracteres, lo importante es transmitir las ideas. Pero, ¿No es acaso la falta de lenguaje y comunicación una gran indicación de una curiosa falta de ideas?
Hoy importa más tener el último celular con cámara, el notebook más rápido, la conexión a internet más feroz, pero hay contactos con los que no nos hablamos hace meses, o años. Ni hablar de vernos en persona e intercambiar opiniones e ideas.
La comunicación global nos cagó. Nos transmitió el mensaje que somos globales, que no necesitamos estar en algún lugar para estar en contacto con todo el mundo. Pero aún en el lugar más central del mundo, no nos comunicamos con nadie. Ser propietarios de tremendo notebook no nos hace esconder la tremenda falta de ideas y contacto de nuestras cabezas.
Triste, pero cierto.
Por ejemplo, en vez de teclear por Twitter: "Q trmndo paisj la ntrleza es mravillosa y t xtraño", ¿no sería mejor simplemente señalar con el dedo hacia afuera de la ventana?

Otra vez, una imagen que vale más que mil palabras...



erdad, pero sólo se me ocurre un caso: Cuando sabes que quieres buscar y quieres ir al sitio oficial, y no te acuerdas del URL. Algo así "Ey! quiero entrar al website de Entel, pero no me acuerdo de la dirección... que debe ser www.entel.cl pero no estoy seguro". Sí, claro.
Por un rato me negué a escribir esto, porque usualmente no me gusta gastar tiempo en describir cosas que no me gustan. "The Butterfly Effect" es una de ellas. La vi en el cine hace mucho tiempo con una buena amiga que me la recomendó. Luego de soportar las dos horas de verla, me pareció que no existía película más estúpida, liviana, emo y densa antes filmada. Punto y final. 
